Tenía muchas ganas de hablar de este tema porque me resultan bastante curiosas las distintas opiniones que existen al respecto.
En el mercado hay muchos tipos de juguetitos sexuales: dildos (consoladores sin vibración), bolas chinas, bolas tahilandesas, estimuladores (preparados para el punto G y el punto P), vibradores, masturbadores, anillos, ... y dentro de cada grupo, encuentras de distintos materiales, formas, grosores y texturas para dar rienda suelta a tu imaginación.
Por lo general, se piensa que este tipo de juguetes va destinado al mercado de uso individual, pero en pareja se puede disfrutar muchísimo más.
"Recuerdo cuando empecé a usar juguetitos con mi pareja. Me ató a la cama y estaba completamente a su merced. Estaba muy muy nerviosa, no sabía qué iba a hacer primero ni hasta dónde llegaríamos ese día" - Me cuenta una de las lectoras - "...Pero fue increible. Pasado un tiempo no existen nervios y a medida que se usan más, más cosas se te ocurren para jugar".
Los hombres suelen ser los más afectados, aunque va surgiendo una nueva línea movida por su curiosidad entre los más atrevidos de la cuál ya hablaré más adelante (pegging).
Al ser mujer, no sé exactamente qué se les puede pasar por la cabeza (por lo que me gustaría que algún lector masculino pudiera comentar al respecto), no sé si es porque se sienten amenazados, porque temen que luego sus parejas le digan "ahora te toca a ti" o... no sé.
De ser así, tranquilizaos. No temáis a que un dildo pueda sustituir a vuestro miembro en la relación, porque no lo hará por muy largo o grueso que sea. Tampoco temáis a que vuestra chica quiera jugar con vosotros. En una relación nadie tiene que obligar a nadie a usar nada, pero...siento decíroslo: vosotros os lo perdéis. Y sobre todo, no os pongáis celosos de que vuestras chicas usen en vuestra ausencia sus juguetitos. Sois los primeros en saber que masturbarse relaja, que ella lo use cuando no estáis, no implica que no se sienta satisfecha contigo, simplemente quiere pasar un buen rato en soledad.
"Mi chico no podía ver mi vibrador. Lo odiaba. Le propuse jugar con él para estimular distintas zonas del cuerpo, pero era imposible. Creo que se sentía amenazado. Tampoco podía contarle mis experiencias a solas porque entraba en cólera. Un día hasta estuvo a punto de tirármelo."
Entre las distintas parejas con las que he hablado e incluyendo mis propias experiencias en el tema, hay una gran diferencia. Por lo general, aquellas que disfrutan de una vida sexual plena cargada de imaginación y sin tapujos, suelen tener otro brillo distinto en los ojos. Compartir este tipo de experiencias une y aumenta la confianza. Ahora, también os digo que cada pareja tiene un ritmo y hay que respetarlo.
"Jamás pensé que terminaría haciéndole el amor a mi pareja penetrada con un consolador por detrás. Se nos ocurrió sobre la marcha mientras jugábamos. Estoy a la espera de que él se anime a probarlo, jaja" - Me comenta otra de las lectoras entre risas.
Porque todo va poco a poco y no se puede forzar ni el deseo ni la curiosidad del otro. El verdadero placer se encuentra en el deseo de experimentar aquello que has imaginado. Por eso os digo que no miréis con malos ojos si vuestra pareja os pide algún día incluir algún juguete, animaos a darle su capricho e incluso a probarlo. Simplemente, relajaos, disfrutad y dejaros llevar.







